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Los Mártires de Chicago: Historia del 1º de Mayo
Hace 124 años se consumaba un crimen judicial se condenaba a la horca a varios dirigentes anarquistas por sus ideas políticas
http://www.youtube.com/watch?v=WgPmDBCQfwE
El fraudulento proceso judicial llevado a cabo en Chicago tendía a escarmentar al movimiento obrero norteamericano y desalentar el creciente movimiento de masas que pugnaba por la reivindicación de la jornada de ocho horas de trabajo.

Aquellos trágicos hechos ocurridos en Chicago en 1886 -la huelga del 1º de Mayo, la protesta sindicalista y el proceso judicial a los dirigentes y militantes anarquistas- serían tenidos muy en cuenta, años después, por el movimiento obrero internacional que, justamente, adoptó como el Día de los Trabajadores, el 1º de Mayo.
Pero el escarmiento no sólo abarcaba al sindicalismo. Debe tenerse en cuenta que de los ocho dirigentes anarquistas, sólo dos eran norteamericanos y el resto se trataba de inmigrantes extranjeros.
Sus nombres fueron: Michael Schwab, Louis Lingg, Adolph Fischer, Samuel Fielden, Albert R. Parsons, Hessois Auguste Spies, Oscar Neebe y George Engel.
En Boston y en algunas otras ciudades norteamericanas de la época había una fuerte corriente contra los trabajadores extranjeros que reclamaban por sus derechos laborales y sociales junto a sus hermanos norteamericanos.
La guerra de Secesión había interrumpido el crecimiento de las organizaciones sindicales, cuyo punto de partida data de 1829, con un movimiento que solicitó la implantación de la jornada de ocho horas de trabajo, en el estado de Nueva York.
Pero a partir de los años ochenta, se fue acrecentando la actividad gremial en la cual socialistas, anarquistas y sindicalistas, cumplieron un rol destacado en cuanto a su labor propagandística y política.
Mauricio Dommanget en su ‘Historia del Primero de Mayo’, al referirse a los trabajadores de Chicago, afirma: ‘Muchos trabajaban aún catorce o diez y seis horas diarias, partían al trabajo a las 4 de la mañana y regresaba a las 7 u 8 de la noche, o incluso más tarde, de manera que jamás veían a sus mujeres y sus hijos a la luz del día. Unos se acostaban en corredores y desvanes, otros en chozas donde se hacinaban tres y cuatro familias. Muchos no tenían alojamiento, se les veía juntar restos de legumbres en los recipientes de desperdicios, o comprar al carnicero algunos céntimos de recortes’.
La central obrera norteamericana de entonces, la Federación de Gremios y Uniones Organizados de Estados Unidos y Canadá, años después transformada en la Federación Norteamericana del Trabajo (AFL), había proclamado en su cuarto congreso de 1884, que la duración legal de la jornada de trabajo, a partir del 1º de Mayo de 1886, sería de ocho horas de duración. Ese 1º de Mayo se había constituido en una fecha clave tanto para los trabajadores como para los capitanes de la industria.
La huelga del 1º de mayo de 1886
La prensa norteamericana, principalmente el ‘Chicago Mail’, el ‘New York Times’, el ‘Philadelphia Telegram’ y el ‘Indianapolis Journal’ habían advertido por esos días el ‘peligro’ de la implantación de la jornada de 8 horas ‘sugerida -decía el ‘Chicago Mail’- por los más locos socialistas o anarquistas’.
La huelga del 1º de Mayo de 1886 fue masiva en todos los Estados Unidos. Algunos sectores industriales admitieron la jornada de ocho horas, pero la mayoría fue intransigente a aceptar ese reclamo. En Milwaukee la represión policial produjo nueve muertos obreros y hubo enfrentamientos violentos en Filadelfia, Louisville, St. Louis, Baltimore y principalmente en Chicago.
En esta última ciudad actuaban, además de las fuerzas policiales y antimotines, una suerte de policía privada al servicio de los industriales y empresarios: la compañía Pinkerton.
En tanto el 1º de mayo había transcurrido sin ninguna violencia, fue dos días después, cuando los sindicatos de la madera convocaron a una reunión, que los ‘rompehuelgas’ de la Pinkerton atacaron a los trabajadores. Intervino la policía y el fuego de las armas produjo seis muertos y medio centenar de heridos, todos entre los trabajadores.
Así fue que los anarquistas llamaron, para el 4 de mayo, a una concentración en el Haymarket Square, acto público que contaba con autorización de las autoridades. Al finalizar la reunión y cuando se desconcentraban los trabajadores, el capitán Ward avanzó sobre los grupos obreros en actitud amenazante.
Alguien lanzó entonces una bomba contra efectivos policiales y abatió a uno de los policías, hiriendo a otros varios. Entonces, las fuerzas policiales abrieron nutrido fuego contra los trabajadores matando a varios y causando 200 heridos.
Ese hecho de violencia permitió a las autoridades judiciales, instigadas por varios políticos y diarios -principalmente el ‘Chicago Herald’ -a detener y procesar a la plana mayor del movimiento sindical anarquista.
Así fueron arrestados el inglés Fielden, los alemanes Spies, Schwab, Engel, Fischer y Lingg y los norteamericanos Neebe y Parsons.
Comenzaba el Proceso de Chicago, una burla a la justicia y un verdadero fraude procesal como demostró pocos años después el gobernador del estado de Illinois, John Peter Atlgeld.
‘Razón de Estado’
Es evidente que el Proceso de Chicago contra los ocho sindicalistas anarquistas produjo una sentencia dónde primó el principio de la ‘razón de Estado’ y que no se buscaron pruebas legales ni se tuvo en cuenta la normativa jurídica de la época. Se quiso juzgar a las ideas anarquistas en la cabeza de sus dirigentes, y en ellos escarmentar al movimiento sindical norteamericano en su conjunto.
Para ello fueron amañados testigos, se dejaron de lado las normas procesales, y los miembros del jurado -como se demostró pocos años después- fueron seleccionados fraudulentamente. Entre otras anomalías procesales, la primera fue que se los juzgó colectivamente, y no en forma individual, como disponía la legislación penal. Se trataba de un juicio político, y la causa no era la violencia desatada el 4 de mayo de 1886, sino las ideas anarquistas, por un lado, y la necesidad de impedir el avance de la organización gremial que había paralizado a los Estados Unidos el 1º de mayo del mismo año, por el reclamo de la jornada laboral de ocho horas.
El gobernador Altgeld, años después, explicaría al pueblo norteamericano que el juez interviniente en el Proceso de Chicago actuó ‘con maligna ferocidad y forzó a los ocho hombres a aceptar un proceso en común; cada vez que iban a ser sometidos a un interrogatorio los testigos suministrados por el Estado, el juez Gary obligó a la defensa a limitarse a los puntos específicamente mencionados por la fiscalía pública’ en tanto que ‘en el interrogatorio de los testigos de los acusados, permitió que el fiscal se perdiera en toda clase de vericuetos políticos y leguleyerías extrañas al asunto motivo del proceso’.
‘Ahorcadles y salvareis a nuestra sociedad’
El fiscal Grinnel, en su alegato, proclamó: ‘Señores del jurado: ¿declarad culpables a estos hombres, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad!’.
El 28 de agosto de 1886 el jurado, especialmente elegido para aniquilar a los acusados, dictó su veredicto especificando que siete de los imputados -Parsons, Spies, Fielden, Schwab, Fischer, Lingg y Engel- debían ser ahorcados, y el octavo, Neebe, condenado a 15 años de prisión.
Antes que el crimen judicial se consumara, se cometió otro previo, el misterioso suicidio de uno de los condenados: Louis Lingg, quien con la colilla de un cigarrillo habría prendido la mecha de un cartucho de dinamita. En realidad, como afirman los historiadores actuales, se trató de representar ante el gran público otra demostración de que los anarquistas morían en su propia ley, las ‘bombas’. Hoy se coincide en que Lingg fue asesinado.
Spies, Fischer, Engel y Parsons subieron al patíbulo el 11 de noviembre, y fueron ahorcados ante el periodismo, las autoridades judiciales, la policía y el público allí reunido.
El escándalo fue tan grande que a Fielden y Schwab se les conmutó la pena de muerte por la de prisión perpetua. La movilización de las fuerzas sindicalistas y la actuación de políticos como John Peter Atlgeld, hizo que el 26 de julio de 1893 se les otorgar el ‘perdón absoluto’ a Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michael Schwab.
De todas maneras, estos tres anarquistas tuvieron mucha más suerte que otros dos ajusticiados cuarenta años después: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, en otro proceso igualmente fraudulento. Pero la reivindicación de los mártires de Chicago fue realizada pocos años después de la muerte de cuatro de ellos y de la liberación de los tres restantes.
Puedes descargar la película de Sacco y Vanzetti aquí: http://www.nodo50.org/rebeldemule/foro/viewtopic.php?t=85
¡POR UN 1º DE MAYO OBRERO Y ANTIFASCISTA!
LLAMAMIENTO DE LA COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MÁLAGA PARA EL 1º DE MAYO:
¡ÚNETE AL BLOQUE ALTERNATIVO SITUADO AL FINAL DE LA MANIFESTACIÓN OFICIALISTA DEL 1º DE MAYO!
¡POR UN 1º DE MAYO OBRERO Y ANTIFASCISTA!
¡CONTRA LA REFORMA LABORAL: HUELGA GENERAL!

Este primero de mayo de 2010 se presenta en un contexto de durísima crisis económica. Actualmente hay 4,5 millones de trabajadores y trabajadoras desempleados en el Estado español, alcanzando el paro juvenil tasas superiores al 40%. A esto hay que sumar las más de 1 millón de familias con todos sus miembros parados, y las 350.000 que perdieron sus casas en los últimos tres años por desahucios, mientras que el gobierno regala miles de millones a la banca.
Las diferentes medidas “anticrisis” que ha puesto en marcha el gobierno en estos últimos dos años no han incidido en las causas profundas de ésta, ni han logrado producir una mejora real del nivel de vida de los colectivos sociales más desfavorecidos. La deducción de los 400€ del IRPF, las ayudas millonarias concedidas a la banca, las obras municipales del Plan E, el subsidio de 420€ a los parados, etc., no han logrado frenar el ascenso galopante del desempleo, aunque sí que han provocado un notable incremento del déficit público hasta llegar al 11,4% del PIB en 2009. El Estado está gastando mucho más de lo que está ingresando y esto ha hecho que las previsiones de la deuda pública sean de un 74,3% para 2012, siendo este dato la punta del iceberg de un endeudamiento total de la economía española que englobando a bancos, empresas y familias alcanza casi 4 veces el PIB.
Las bases económicas del sistema capitalista se encuentran profundamente afectadas por una crisis que ha sido fruto de su propio afán especulador. El optimismo empresarial y la política del déficit cero, característicos de los años de la especulación inmobiliaria, han dado lugar, con el estallido de la burbuja, a la debilidad de la tasa de ganancia y al alarmante endeudamiento público y privado. Es por ello que los poderes económicos y políticos globales están demandando que se aplique una reforma fiscal de carácter marcadamente regresivo, y una reforma laboral que precarice todavía más si cabe el mercado laboral. El Wall Street Journal, órgano de prensa del capital financiero norteamericano, ha expresado con total rotundidad que “El futuro del euro se juega en España”. El gobierno de Zapatero está acatando con total obediencia las recomendaciones provenientes de los mercados financieros, y sin importarle tomar “medidas impopulares, ha aprobado una drástica reducción del gasto público de 50.000 millones, que supondrá una merma importante en la calidad de los servicios públicos, e impondrá una subida del IVA para el próximo mes de julio, que perjudicará principalmente a los trabajadores y sectores populares.
En cuanto a la necesidad que tiene el capital de precarizar las condiciones laborales para aumentar la tasa de explotación y lograr así que remonte la tasa de ganancia y los beneficios, los expertos como el premio Nobel de economía Krugman ya han advertido que para salir de la crisis los salarios españoles, tanto el directo como el indirecto y el diferido (sanidad, educación, pensiones), deben descender un 25%. De ahí que el gobierno del PSOE, más allá de la pantomima del “diálogo social”, haya presentado un documento que anticipa alguna de las medidas que incluirá la reforma laboral que pretende decretar en breve, haya o no consenso entre sindicatos y patronal.
¿Qué pensaríamos si un día de estos sale Zapatero por la T.V. y afirma que va a reducir las indemnizaciones que deben pagar las clínicas privadas a los enfermos que hayan sufrido negligencias médicas, y además va a subvencionar con dinero público un porcentaje importante de esas indemnizaciones? ¿Qué nivel de nerviosismo podría alcanzar un enfermo que debe someterse a una operación de cirugía después de escuchar ese tipo de declaraciones? Pues bien, así es como realmente nos sentimos los trabajadores y trabajadoras tras haber conocido que la reforma laboral del gobierno pretende generalizar los contratos de fomento, que estipulan una indemnización por despido de 33 días frente a los 45 días del contrato indefinido habitual, además de asumir a través del Fondo de Garantía Social el 40% del importe de las indemnizaciones por despido. Otras de las diversas medidas que incluye este paquete de reforma laboral son:
- El fomento de la contratación a tiempo parcial, por lo que si trabajando a jornada completa a duras penas alcanzamos los 1.000€, imaginémonos cual será el nivel salarial para estos contratos de 3 o 4 horas al día.
- La ampliación de los contratos de formación, también conocidos como “contratos basura”, de los 21 años actuales a los 24 años.
- La supresión de las restricciones a la actividad de intermediación, por no decir “vampirización”, de las ETT´s.
Por todo lo anterior, se hace cada vez más urgente y necesario que los trabajadores y trabajadoras, los jóvenes, los colectivos de inmigrantes y los sindicatos de clase, nos unamos para exigir que se cumplan todos nuestros derechos y que la crisis la paguen quienes la han provocado: los especuladores, los políticos corruptos, y los empresarios sin escrúpulos.
Una buena oportunidad para visibilizar esta unidad de los trabajadores y los sectores populares es el próximo 1º de mayo. En algunas ciudades del Estado español (Madrid, Barcelona, Las Palmas…) y en algunas ciudades de Andalucía, como por ejemplo Sevilla, se preparan manifestaciones unitarias de todo el sindicalismo combativo, que levantan la consigna de la Huelga General y denuncian a la burocracia de CC.OO. y UGT por su pasividad. En Málaga, sin embargo, no ha sido posible hacer una convocatoria conjunta de todo el sindicalismo combativo, por lo que la Coordinadora Antifascista de Málaga llama a unirse a un bloque alternativo que se situará al final de la manifestación del 1º de mayo oficialista. Además, por si este año faltaran razones para salir a la calle el primero de mayo en Málaga, el partido político Alianza Nacional, que autodenomina su ideología como “nacionalismo social”, oséase “nazi”, ha convocado una manifestación “nazional” el próximo 1º de mayo en Málaga; lo que exige una respuesta movilizadora contundente por parte de todos los antifascistas malagueños, en unión con la clase trabajadora y los sectores populares.
La Coordinadora Antifascista de Málaga invita a todos los trabajadores, sindicatos de clase, colectivos de inmigrantes, movimientos sociales antirracistas, etc. para que conformemos el anteriormente mencionado “bloque alternativo” en la manifestación oficialista del 1º de mayo, movilizándonos todos juntos en defensa de los derechos de la clase obrera, sin hacer ningún tipo de distinción por razón de nacionalidad u origen étnico, y demostrando que todos y todas juntos formamos una auténtica muralla infranqueable para el virus fascista y capaz de frenar la ofensiva patronal contra los derechos del trabajo.